Reservamos este lugar porque aparecía en las búsquedas como una opción cercana al aeropuerto y porque queríamos vivir la experiencia de dormir en un hotel cápsula, similar a los de Japón. Sin embargo, nuestra experiencia fue muy decepcionante.
Lo primero es que el lugar no queda realmente cerca del aeropuerto ni bien conectado. No hay estaciones de metro cercanas y el trayecto en Uber desde el aeropuerto nos costó alrededor de 70 euros. Por esta razón, sentimos que la ubicación puede inducir a error a quienes reservan pensando que es una alternativa práctica para pasar la noche cerca del aeropuerto.
Las cápsulas son de plástico y el aislamiento acústico es prácticamente inexistente: se escucha con total claridad todo lo que ocurre en las demás cápsulas. Además, no cuentan con aire acondicionado, lo cual hace que la estancia sea incómoda. Aunque las luces internas pueden cambiar de color, no son adecuadas para leer. También hay puntos para cargar el teléfono, pero la carga fue extremadamente lenta: durante toda la noche mi móvil apenas cargó un 15%.
Nos asignaron una cápsula en el segundo piso y no había ascensor, algo importante para personas con maletas o movilidad reducida. Adicionalmente, el lugar no está bien señalizado y el nombre no es visible fácilmente desde la calle, lo que dificulta encontrarlo.
Otro punto muy negativo fue la diferencia de precio. Reservamos a través de Hoteles.com y pagamos una tarifa muchísimo más alta que otra persona que llegó al mismo tiempo